
Comida: Pedimos una sopa de legumes para cada
uno, un bacalhau espiritual, que estaba tremendo, consiste la masa de los
pastelillos de bacalao, una auténtica delicia y una de cachaço (zona del cuello
del cerdo) al horno, el sabor es muy parecido al del churrasco gallego. Ambos
platos venían con su correspondiente ensalada y patatas fritas de guarnición.
Bebidas: Lo normal, una botella de agua
grande, una cerveza y un té con mango, no detecté ningún vino especial.
Servicio: Es muy familiar, aún pareciendo
tranquilos, nos sirvieron muy rápido.
Recomendación: Al ser el local tan chico y
estar lleno de portugueses que comen antes que nosotros, quizás en esta ocasión
lo mejor sea llegar un poco más tarde a comer, sobre las tres, tres y media
hora española.
Precio: Razonable, las tres bebidas, la sopa,
los dos platos y dos cariocas de limón por 20 euros.
Un saludo.


